
27/11/2009
Impulsan una licencia paga para poder vender alcohol
En la Legislatura consensuaron un proyecto de ley que sería votado la semana que viene. La norma además recorta los horarios para la comercialización de bebidas y le pone límites a los boliches.
Por: Daniel Gutman
La
Legislatura está cerca de sancionar una ley que pondrá restricciones a la venta
de bebidas alcohólicas en la Ciudad de Buenos Aires. El proyecto propone
recortar los horarios autorizados para comercialización, tanto en supermercados
y almacenes como a través de delivery. Y, como novedad más saliente, crear una
licencia que deberán gestionar obligatoriamente todos los comerciantes que
quieran vender alcohol. Para adquirir esa licencia, cuyo vencimiento será
anual, habrá que pagar un monto que sería fijado a través de otra ley, a
propuesta del Poder Ejecutivo.
La iniciativa también pone límites a los horarios de ingreso y egreso de los
boliches bailables y a su posibilidad de vender alcohol, en una línea similar a
la ley recientemente sancionada en la provincia de Buenos Aires. Los topes en
la Ciudad, de todas maneras, serán menos severos que en la Provincia.
El texto, que obtuvo esta semana despacho favorable en dos comisiones (Justicia
y Desarrollo Económico), sería tratado la semana que viene en el recinto de la
Legislatura. La versión final acordada condensa distintos proyectos sobre venta
de alcohol presentados por los diputados Martín Borrelli (PRO), Inés
Urdapilleta (Peronista), Diego Kravetz, Silvia La Ruffa (Identidad Porteña) y
el Poder Ejecutivo de la Ciudad.
De hecho, el Ejecutivo porteño había enviado a la Legislatura un proyecto de
ley bastante más restrictivo con respecto al delivery de alcohol que lo
prohibía desde las 22. Este proyecto finalmente se integró al que se votaría la
semana que viene en la Legislatura.
"Queremos atacar un problema cada vez más grave que es el consumo
indiscriminado de alcohol entre los jóvenes. Estamos apuntando a establecer una
cadena de responsabilidades sociales. En primer lugar, la familia y el Estado,
pero también debe haber responsabilidad en las cadenas de venta y
comercialización. Queremos que los expendedores sean una parte fundamental de
este compromiso. Esta ley no tiene una finalidad recaudatoria, sino de
concientizar a todos sobre este flagelo", dijo Borrelli a Clarín.
El punto más discutido es de la licencia, ya que muchos entienden que será
considerado un nuevo impuesto para los comerciantes. Seguramente generará que
se reduzcan las bocas de venta de bebidas alcohólicas, como sucedió en otros
países donde desde hace tiempo rigen leyes parecidas. La iniciativa establece
que, a través de la reglamentación, el Poder Ejecutivo creará distintas
categorías de licencia, por lo que no todos los negocios pagarán lo mismo.
El tema generó intenso debate en los últimos días en las comisiones
legislativas, donde se presentaron para rechazar el proyecto representantes de
los empresarios de bebidas alcohólicas y del sector gastronómico.
Los puntos principales del proyecto son los siguientes:
La licencia deberá ser exhibida en lugar visible por los comercios que vendan
alcohol. Lo que se recaude en este rubro será destinado a financiar programas
de prevención de las adicciones.
Supermercados y almacenes no podrán vender después de las 22, cuando hoy el
tope es las 23. En Provincia, desde 14 de agosto el límite horario es las 21.
Los deliverys, que hoy no tienen restricciones, sólo podrán funcionar hasta las
24. En Buenos Aires la prohibición arranca a las 21.
Los bares, boliches bailables y restoranes, que actualmente tampoco tienen
topes, deberán parar el despacho de bebidas a las 5 de la mañana. Los clientes
tendrán media hora más, hasta las 5.30, de tiempo para seguir tomando.
En cuanto al funcionamiento de los boliches, el horario límite para el ingreso
de la gente será las 4 de la madrugada. Y a las 7 se deberá cesar la actividad,
aunque habrá una tolerancia de media hora.
En la Provincia, donde la ley de nocturnidad está vigente desde comienzos de
mes, los horarios son bastante más severos: no se puede ingresar después de las
2 de la mañana a los boliches, que pueden vender alcohol hasta las 4.30 y deben
cerrar sus puertas a las 5.30.
Este tema generó algunos cruces entre los gobiernos de Mauricio Macri y Daniel
Scioli. El primero acusó al segundo de "cortarse solo" por haber
sancionado la ley sin haberla acordado con la Ciudad. Scioli contestó que Macri
estaba "politizando" la cuestión.
Otro punto importante del proyecto porteño es que se elevan las sanciones de
las contravenciones vinculadas con el alcohol. Así, quien suministre bebidas a
menores de 18 años será castigado con entre 2 y 20 días de arresto. Actualmente
el juez puede resolver el tema con una multa de entre $ 1.000 y $ 5.000. En
cuanto a quienes vendan alcohol fuera de los horarios permitidos, deberán pagar
una multa de entre $ 10.000 y $ 50.000 pesos.
En los fundamentos del proyecto se lee que el principal objetivo es que se
reduzca el consumo entre los jóvenes de entre 18 y 24 años. Se cita un
estudio del Instituto Superior de Ciencias de la Salud, que dice que el 61% de
los jóvenes tomaban en 1999, pero que la proporción se elevó a 77% en 2008. El
consumo excesivo -dice el proyecto- "altera en muchas ocasiones la
seguridad y la tranquilidad públicas".
http://www.clarin.com/diario/2009/11/27/laciudad/h-02049604.htm